Trenza de hojaldre rellena de atún, pimiento y anchoas

Este plato combina lo mejor del mar con la suavidad de la berenjena en capas, creando una presentación tan bonita como sabrosa. El gratinado le da ese toque dorado y crujiente que hace que todo el mundo quiera repetir. Es una receta perfecta para cuando quieres sorprender sin complicarte demasiado la vida.
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Como toda receta, nuestro pescado gratinado también tiene sus pequeños trucos. Por ejemplo, si has horneado el pescado con calor seco, te recomendamos que le des un ‘golpe’ de gratinado si notas que el acabado no ha quedado lo suficientemente dorado. Cuando haya alcanzado la tonalidad deseada, solo quedará sacarlo del horno y emplatarlo junto a los milhojas de tomate, berenjena y queso que hemos preparado con anterioridad.
Tras precalentar el horno a 220º, retiraremos el envoltorio de plástico de nuestro pescado gratinado con tomate y albahaca y, sin retirarlo de su bandeja original, lo colocaremos sobre la rejilla en la parte central de nuestro horno
Mientras lo horneamos durante 35 minutos, cortaremos la berenjena en rodajas no muy gruesas.
Una vez dispuesta la berenjena, cortaremos igualmente el queso y el tomate y los reservaremos para más adelante.
Para preparar el milhojas que le dará el toque de distinción a nuestro plato, prepararemos una bandeja de horno con papel, sobre la que colocaremos una capa de berenjena y la alternaremos con otra de tomate y una tercera de queso de cabra; acción que repetiremos tantas veces como unidades de cada ingrediente tengamos.
Una vez colocadas las capas, espolvorearemos todo el conjunto con el queso rallado y lo hornearemos unos minutos a 220º grados, hasta que el queso tome ese colorcillo dorado que dan ganas de hincarle el diente automáticamente.





